Hay padres que dan todo por sus hijos, incluso su puesto dentro de la empresa.
“Daniel se recibió de ingeniero. Tiene una excelente preparación y quiero que sea mi continuador en la empresa. No quiero que lo tienten con un puesto en otro lado". (Ernesto G.)
Algunos padres pretenden enseñar a sus hijos que todo lo que quieran se lo van a tener que ganar por ellos mismos.
“Mis hijos son chicos, pero ya saben que ellos no van a heredar nada. Todo se lo van a tener que ganar con su propio esfuerzo. Y el que no se esfuerce realmente, ya sabe que no va a tener ni para comer. Porque así me crió mi viejo y así crío yo a mis hijos”.
(Luis J.)
Están los padres que opinan que lo mejor para el crecimiento personal de sus hijos es empezar de cero como lo hiciera él en su momento.
“Yo empecé de abajo y quiero que mis hijos hagan el mismo esfuerzo. Que empiecen de cadetes en otra empresa y vayan ganando experiencia hasta que, algún día, se van a sentir tan orgullosos como yo de lo que consigan. Es la única forma de que nadie tenga pajaritos en la cabeza”.
(José S.)
Hay padres que sostienen que, por el bien de la empresa, la sociedad, la familia, etc., lo mejor es no incorporar a los hijos a la empresa.
“Queremos que, en nuestro protocolo familiar, se establezca que después de nuestra generación la empresa se va a profesionalizar con gerentes externos. Mis hijos y los hijos de mis hermanos van a tener todo tipo de facilidades para hacer pasantías en otras empresas, obtener becas de la propia empresa para estudiar en el exterior y apoyo económico para sus propios emprendimientos, pero la condición es que ninguno de ellos trabaje en la empresa. Deberemos entrenarlos para que aprendan a controlar a los gerentes, pero la única manera de que no haya conflictos en la tercera generación es que ninguno de ellos tenga más poder que otro".
(Sebastián F.)
Algunos padres quieren que sus hijos se incorporen a la empresa, pero ellos no tienen intenciones de hacerlo.
“Me siento grande y cansado de llevar adelante esta empresa. Mis socios son buena gente, pero no me animo a dejar que ellos sigan trabajando aquí y yo quede retirado y sin ninguna injerencia. Mi única solución sería que mi hijo tome mi puesto, pero él no quiere. Cree que su futuro está en el exterior”.
(Mario V.)