Hay madres que defienden a sus hijos
“Mi hija ya formó su familia y yo estoy encantada con mis nietos. Pero ella se preparó para trabajar y hoy su padre no le da lugar en la empresa".
(Cecilia M.)
A veces, las mamás son árbitro en la relación padre-hijo
“Mi esposo y mi hijo se llevan como perro y gato. Por eso, hemos decidido que yo vuelva a la empresa. Aunque sea 4 horitas por día. Pero eso va a permitir que, en lugar de pelearse entre ellos, me cuenten sus ideas y yo me ocupe de transmitirlas. Los dos tienen carácter muy fuerte. Son tan parecidos, que por eso se pelean".
(María Eugenia P.)
Están quienes defienden sus propios intereses.
“Siempre me interesó la empresa y, desde que los chicos se arreglan solos, yo me ocupo de la caja y de los proveedores. Me ocupo de manejar la información más valiosa porque no quiero que nadie ponga en riesgo mi independencia".
Algunas mujeres contraen segundas nupcias con un viudo o un divorciado que tiene hijos de su matrimonio anterior.
“Mi marido sigue manejando los temas económicos con sus hijos como si todavía fuera el viudo que estaba solo. Siento que no me hace un lugar y que esto puede ser una fuente de conflictos en el caso de que él muera o se enferme, porque yo con sus chicos no me llevo bien".
(Mariela C.)
Hay mujeres que tienen su propio proyecto independiente y no se involucran en la empresa de su esposo.
“A mí que no me hablen de empresa de familia. Lo que mi marido haga o deje de hacer con su empresa es cosa de él. Yo tengo mi proyecto comercial independiente. Sé que, si comparamos los valores en juego, lo mío no es significativo; pero para mí tiene valor porque es mío”.
(Susana G.)